viernes, 24 de septiembre de 2010

El negocio del otro mundo.



Hoy como ayer y supongo como mañana hay demasiadas personas prestándole oídos al llamado otro mundo, unos pocos aprovechándose de las supersticiones, miedos o demencias de una inmensa mayoría que cree a pies juntillas ya no sólo la existencia de una digamos dimensión paralela a estas nuestras que tan bien conocemos y en las que convivimos a diario sino que aún van más allá y aseguran que interactúa en nuestras vidas facilitándonos o más comúnmente amargándonos el día a día, y claro ahí entran los supuestos privilegiados que tienen acceso a comunicarse con los habitantes espirituales, casi siempre difuntos a este lado de la luz, para convencerlos o ahuyentarlos de nuestro diario transcurrir, esto ya si que es la cuadratura del círculo o unos de los negocios del siglo, según se quiera ver, pues detrás del no cobro que pregonan y la alegación de que tan solo aceptan donaciones voluntarias se esconde un fraudulento negocio que se aprovecha de uno de los motores más potentes que mueve al ser humano, el miedo a lo desconocido y al que habrá más allá de la muerte real, y todo esto por supuesto en dineros contantes y sonantes sin declarar al fisco.

Este botón es otra significativa muestra de la pérdida de poder de las religiones en el mundo occidental y más concretamente de la cristiana. No hace tanto, cuando el catolicismo como ley divina estaba por encima de la jurisprudencia de los hombres, (por cierto, que horrible me suena esto que acabo de escribir), mantenía a raya todo el tema este del espiritismo, no quiero decir con esto que no lo había, pues esto junto con otras muchas cosas siempre ha estado ligado a la humanidad, pero sin duda eran pequeños grupúsculos y no lo que hay en la actualidad. Antes a La Iglesia no le temblaba el pulso a la hora de librarse de los opositores a su dogma cuando sentía amenazado su monopolio, si había que declarar una cruzada y arrasar con todo un país, (quede como ejemplo El Languedoc, en el actual sur de Francia) la declaraba y sencillamente se llevaba por delante la vida de miles de inocentes. Como ya declaró cierto obispo de infausto recuerdo cuando en el asalto a una amurallada ciudad, creo recordar llamada Beziers, que se negaba a entregar a unos pocos ciudadanos suyos que profesaban el catarismo a la pregunta de los militares de cómo diferenciarían a los herejes de los buenos cristianos respondió fríamente: “Matadlos a todos, que Dios ya sabrá separar a sus fieles de los hijos de Satán” y de esta manera en una sola y sangrienta jornada pasaron a cuchillo a más de cuarenta mil personas. Otro ejemplo es la tan conocida quema de brujas o que decir de La Santa Inquisición, vigente durante bastantes siglos y auténtico brazo ejecutor de cualquier atisbo de oposición a La Santa Madre Iglesia. En la actualidad gracias a las leyes de los hombres y no a la “divina” todo esto se acabó, por lo menos dentro del cristianismo, pues en el ámbito de otras religiones aún en muchas comunidades se ejecuta a personas en orden a la supuesta ley de su Dios.

A mí como reflexión a todo este tema me queda el pensamiento y el deseo que ojala tantos unos, los médiums o como quieran llamarse y las religiones, sean cuales sean, pudieran demostrar con hechos contrastables, nada interesados y por supuesto pacíficamente la supuesta existencia de una vida, si puede ser mejor, tras la muerte física en ésta, pues sin duda sería una maravillosa noticia que alteraría para siempre nuestra manera de entender nuestro paso por aquí y acabaría para siempre con el aprovechamiento que el hombre siempre ha hecho del propio hombre sacando tajada de los miedos, angustias y desvelos de sus semejantes. Pero claro, entonces ya no habría poder de dominación y sinceramente creo que el hombre pasaría a ser otra especie desconocida en la Tierra.


acróbata

2 comentarios:

  1. Vos sabés, como te digo siempre, o como "nos decimos siempre" que nos gustaría pasarnos varios días café de por medio filosofando y blasfemando para matizar, este tema tan...espinoso, que tantas interpretaciones conlleva, desde el lado religioso, el filosófico, el sociológico y el psicológico y si se hila fino, hasta de la más pura superstición del inconsciente colectivo.
    Claro que no nos la vamos a perder, tambíén haríamos negocio, pero ofreciendo al mejor postor, nuestra mejor opinión: una buena puteada. En el "medium", claro.
    Besos

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  2. Tantas experiencias hemos acumulado y tantas noches de reflexión que yo diría como Sócrates: lo único que sé es que no sé nada, antes de pegarme un tiro. Si reflexionamos ¿dónde empieza y dónde termina el universo?, es para volverse loco. Me pegaría otro tiro si le erré al primero. Un abrazo

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