sábado, 24 de julio de 2010

Mi amigo



En mis pretéritas noches de olvidos
siempre su silente compañía fiel
ha estado en mi vida presente,
ahora mismo reposa sereno y estático
su desvencijado cuerpo de amistad
sobre la agrietada piel desnuda
de mis abiertas manos al mundo.

Cuatrocientas, trescientas, quinientas…
que más da el guarismo o la longitud,
si lo realmente importante
es lo que evoca su apasionante lectura.
Ahora luce amarillenta y ajada vestimenta
otrora nívea y planchada pulcritud
de oscura y ruidosa imprenta del ayer.

Guarda entre enigmáticos aromas seniles
y emborronados trazos de carbón
un colorido universo de múltiples sensaciones,
esperando a ser desnudadas por las miradas
de todos aquellos que no temen arrimarse
al adictivo mundo de las mágicas palabras.

La vereda de signos y letras que transito
nada me pide para tanto como me da,
igual en verso como en prosa
a mí cada día me llena más,
y siento colmado mi inquieto espíritu
con su sincera y eterna amistad.


acróbata

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