sábado, 31 de julio de 2010

Jerusalén


Piedra a piedra, bala a bala
ha sido levantado de la nada
hasta el infranqueable cielo herido
de la vieja ciudad del Señor.

Vergonzoso ejemplo mundial
de escarnio y humillación
en forma de muro de odio y rencor,
coronado como otrora fueron sus sienes
con hirientes diademas de espinas.

¿Volverá el verbo a clamar
en mitad de la inmensidad?

Alzado como icono del sufrimiento
parte tierra santa en dos,
por sus calles sigue corriendo
la sangre de los hijos del hombre.

Tres veces santa y mil veces enfrentada.
Muro de lamentaciones sin lamentos.
Santo sepulcro sin sepultura.
Mezquitas de oraciones sin oración.

¿Volverán a abrirse los cielos
pidiendo paz?

Abraham, Jesús, Mahoma.
Tres cultos, tres libros, tres pueblos.
¡Guerra!, ¡Guerra!, ¡Guerra!
¡Muerte!, ¡Muerte, ¡Muerte!

Jerusalén judía,
Jerusalén cristiana,
Jerusalén islámica.

Jerusalén tierra manchada de sangre…..



acróbata

1 comentario:

  1. Excelente poema Tomás, y una gran verdad, tierra santa? eso ya quedo en el pasado, hoy solo es un pedazo de tierra motivo y/o pretexto para pelear.
    Un abrazo amigo.

    Jorge Cárdenas I.

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