jueves, 10 de junio de 2010

Mi Musa



Sobre la piel desnuda de vetas y nudos
que tantos apoyos ha prestado,
descansa el virginal lienzo blanco
esperando ser profanado en su pulcritud.
Al lado reposa quieto y solitario
el instrumento imprimador de sentimientos,
lleno de divagaciones liquidas
y pensamientos retenidos
listos para ser formulados y retratados.
La inspiración llega sin llamarla,
tan solo se posa sobre las esquinas
cuando nadie la espera
y allí se queda alargando la noche,
otras cuando es buscada con ahínco
se nos esconde por los rincones
mirándonos con sus caprichosos ojos
de pícara musa mal criada,
ante esto solo quedan dos caminos,
o conformarse o conformarse.
Ahora la tengo posada a mi lado,
me mira y calla, le hablo y sonríe,
no la presiono pues la conozco
sé que un solo paso en falso
y alzará el vuelo de mi morada.
Ella me escucha y a mí me llega,
con tan solo un dulce ademán
me invita a continuar mi plática,
se hace tarde y nada surge
tan solo una incongruente conversación,
donde nada es todo y todo es nada.
Al final ella con un profundo suspiro
se despide de mí alzando el vuelo
como blanca niebla matinal
que muere en brazos de su amado sol,
miro la página en blanco
y sobre su otrora virginidad
hay escrita una historia de amor.


acróbata

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