miércoles, 2 de junio de 2010

El valle de Elah



El sol cegador camina despacio
por el cenit del cielo azul,
ni tan siquiera una brisa respira
mientras en lo alto de las colinas
se mastica el inquietante silencio.
el fondo del valle de Elah espera,
nadie quiere ser el primero
que se enfrente a la derrota,
tan solo queda la tensa calma.
El gigante con pies de papel
alardea entre vítores interesados
siempre se ha creído invencible
y en su pensamiento no coge la derrota.
Al otro lado de la hondonada
tan solo un muchacho tiene agallas
para enfrentarse al destino.
Baja despacio por la ladera
de la empinada montaña,
tan solo porta una pequeña honda
y una terrible arma especial
su inquebrantable voluntad.
Los invencibles rivales
ya celebran su segura victoria,
su gigante guerrero no conoce la derrota,
desciende en pos del pequeño oponente
para acabar con la afrenta.
David planta sus pies en el suelo
y a pesar de sentir el miedo
hacer presa en su alma,
es más grande la valentía
que late dentro de su corazón.
Con una sola pedrada
lanzada con toda su fuerza interna
derriba a la dura arena
al invencible Goliath.
Siempre podrá más la voluntad
que cualquier otra arma
a nuestro alcance.


acróbata

1 comentario:

  1. ¡Qué razón, amigo, hay otra vez en tus palabras!
    También lo pensaba así Einstein al afirmar: "Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad".

    Un abrazo.

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