lunes, 7 de junio de 2010

Boabdil



Boabdil llora impotencia
con la mirada detenida en la derrota,
heredó ruina y legará cobardía.
Bebe del amargo cáliz del veneno familiar
mientras su madre asesina su memoria
con reproches llenos de impotencia.
Tras sus pasos cae el reino de la media luna,
el canto del ruiseñor atraviesa su corazón
aquietando su helada sangre en las venas,
las golondrinas se despiden del sol
asomadas al balcón del Albaicin
mientras el Darro arrastra las lágrimas
que se perderán en la noche de los olvidos,
adiós tierra mía, adiós vida mía.
Vadeando tumultuosas corrientes
de aguas bien conocidas
desde la añorada niñez
abandona todos sus sueños.
A su espalda un rayo de sol
ilumina el blanco virginal de Sierra Nevada
cegando las pupilas de la soledad
que inunda por completo su alma
ya no habrá más miradas colmadas de paz.
Un infinito camino de exilio
aguarda tras la última colina,
con el desprecio y la humillación
como única compañía.
Caminará cabizbajo y en silencio
de la mano de la oscuridad
destrozado por no defender
lo que era indefendible,
aguantando el peso de la historia
sobre sus hombros vencidos.
Fez es su destino, mejor sería la muerte,
tras él ya no queda Reino de Granada
tan solo un vago recuerdo
de un sueño que no pudo ser.


acróbata

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