sábado, 10 de abril de 2010

Metamorfosis



La morada en la que habita mi alma
tiene ocho simétricas caras,
todas me rodean, todas me representan.
Cada uno de sus ocho ángulos
me transportan por el ansiado rumbo
en todas mis travesías.

En el centro de ésta mi estancia
se erige el espejo que me rige,
me muestra la figura del conocimiento,
la serpiente que se enrosca en el cisne
es la piedra angular sobre la que se edifica
la cúspide que guía mi ascenso.

Todas las direcciones me llevan al mismo sitio,
en esta rosa de los vientos
cualquier rumbo es bueno.
Hoy hacía el sur, mañana al norte,
ayer vine del este, ¿y después al oeste?
es lo mismo la dirección,
al final mis pasos regresan a este lugar
pues este sitio está en mí,
pues este sitio soy yo.

Una espiral vertical eleva mis pensamientos,
no avanzo sembrando dudas,
no retrocedo aclarando pareceres.
Tan solo posiciono mi mirada más amplia
para alcanzar a otear mejor el horizonte
que precede mis pasos más decididos,
para ir siempre hacía adelante, hacía occidente.

Desde esta mi atalaya observo el deambular
del cisne y la serpiente que reflejan mi senda
y una luz ilumina mis dudas recurrentes,
densa niebla disipada por el viento de poniente.
Veo que el cisne es la inocencia del comienzo,
son los proyectos que traemos con nosotros.
La serpiente no es el depredador del cisne,
ni tan siquiera su rival, es su evolución,
nacemos cisne, acabamos serpiente.
Es la transformación que nos trae el conocimiento,
es la metamorfosis que experimentamos
al abrir los ojos a la verdad más racional.
Este es un viaje de aprendizaje
que cada uno aprovecha lo mejor que puede,
que cada uno vive lo mejor que sabe….


acróbata

1 comentario:

  1. Y por este mundo andamos, locos errantes de la búsqueda constante, metamorfeando....la vida.

    Mi admiración a tus letras, respeto y cariño a tu alma.

    Mayra

    ResponderEliminar