sábado, 3 de abril de 2010

Mensaje



Como una pequeña gota de aceite virgen
me siento a veces en la inmensidad de tus aguas,
esas que bañan mis emociones y se confunden
con las lluvias puras y limpias que mojan mi cara.
Me sumerges en tu calidez, me balanceas en tu regazo,
me inundas con tu bravía, me duermes en tu regazo,
en esa hermosa cuna de espuma y sal
que cada noche construyes a la sombra de la luna.


Como elegante gaviota en vuelo peregrino
me siento a veces cuando planeo por tus llanuras,
ésas que a menudo son montañas de blancas crestas,
ésas que se convierten en profundos y oscuras vaguadas.
El sol proyecta en tu cristalino y sincero espejo
la sombra alada de mi alma, ésta que sueña al alba.
En tus torres de vigías poso yo mis alas blancas
cuando este vuelo mío busca descenso de las alturas.


Como arrojada botella de cristal mensajera
me siento a veces cuando el mensaje que llevo dentro
vaga y vaga, sorteando temporales, aguantando calmas,
sin hallar la blanca playa de arenas soñadas,
sin encontrar la misteriosa isla que guarda tu morada.
Solo temo acabar roto en mil pedazos multicolores,
estrellado contra las rocas del acantilado de la incomprensión
sin saber siquiera el sentido de lo escrito aquí dentro,
sin llegar a conocer el objeto de este divagar mío.



acróbata

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