jueves, 1 de abril de 2010

Diván



Sobre una blanca e impoluta sábana
destapo pensamientos y sentimientos
que se abrigan con la manta de mi vida.
Muchas veces emborrono penas y frustraciones
y es que a pesar de la tupida manta
el frío a menudo cala hasta los huesos.
Otras muchas, ¿quién no desearía que así fueran todas?,
levanto de este lecho alegrías y vivencias
que me trajeron esplendidos momentos de felicidad.

Una amiga mía que es muy sabia
y a la que quiero mucho,
hace poco me dijo que la eternidad
no radica en ser feliz hasta el final,
es más bien querer quedarnos en ese preciso instante
en el que nuestro vaso está colmado de amor
y sentimos que por todos nuestros poros
se derrama el amado néctar de la plenitud.

Esta pluma mía, que es muy obediente,
también plasma entre retóricas figuras delineadas
lo que se asoma a mi mirada
y lo que se detiene en mis oídos.
Quizás no me sienta reflejado en ese instante
pero, ¿quién sabe lo que encontraré ahí, más adelante?
en la siguiente revuelta del camino que no veo,
no sé si hallaré el seguro refugio del roble de la amistad
o me acostaré sobre espinosas zarzas de incomprensión
¿Quién lo puede saber?....

Sobre esta blanca e impoluta sábana
poso yo la pluma que guía mi alma,
algunas veces crea figuras entrañables,
bonitas lunas azules y blancos soles,
brillantes estrellas fugaces y hermosas nubes de algodón,
mares encrespados de pasión y montañas de brumas de amor…
Otras muchas muestra estados míos de ánimo,
vuelco el tazón de mi corazón
y vacío entre sentidos trazos color carbón
lo que me preocupa y entristece,
lo que temo y lo que deseo.
A mí esto me sirve de mucho,
a mí esto me sirve de diván.


acróbata

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