domingo, 14 de marzo de 2010

La Balanza


Cantos de alabanza
pueblan la balanza
compensando el platillo
lleno de angustias y penas
que como arena que barre el viento
se va acumulando en los rincones,
rincones de tu alma.

Salpicado con las frías aguas
de los mares de melancolía
derribas infranqueables castillos
construidos sin duros ladrillos
pero si con sillares invisibles
que acechan y persiguen
la voluntad de continuar camino.

Otras barreras sin pausa cierta,
sin paso entre las nubes
se instalan en la conciencia
del navegante de sendas y destinos.
Ante estos desolados y desnudos pasajes
no valen ardides de escalada,
no hay salientes donde enganchar
amores propios y voluntades.

En el callejón sin salida,
sin vía de escape
que ha clausurado su entrada
surge rayo de luz celestial
que trae ansiada esperanza
para franquear lo infranqueable,
para continuar viaje.

Si en la pared de translucido cristal
no aparece mano de agarre,
si en los muros macizos de la vida
no surge puerta fiable
mira la senda de tu alma.
Busca donde no esperes encontrar
y hallarás camino donde continuar,
y harás camino para los que vengan detrás.

En este continuo salto al vacío
desde el precipicio del día a día
no sirven de nada paracaídas de seda
si no hay voluntad de vuelo.
No valen hermosas y grandes alas
si están lastradas y quebradas
con el plomo del conformismo.
Se necesitan ganas y amor propio,
se necesita suerte y voluntad
para volar hacia la libertad.


acróbata

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