domingo, 14 de marzo de 2010

Judas


Mentiras ciertas entre verdades a medias,
manos de palmas abiertas
cerradas en violentos puños
golpeando entre empalagosas palabras
rostros tumefactos de sorpresa.

Beso en la mejilla
entre aromáticos olivos
de monte de oración
que bajo luz de luna
traicionan enseñanzas.

Abrazos falsos y convenidos
clavándose en confiadas espaldas,
vil puñal penetrando en carne
sin sangre, sin sangre,
pero rasgando el alma en mil pedazos.

Cuarenta monedas parecen mucho
pero no son nada, no son nada.
Soga al cuello como collar de odio,
la eternidad es testigo
a la infamia, a la traición.

Risas y halagos abriendo corazones,
forjando confianzas ciegas.
Palabras vestidas de seda blanca
tapando asesinas mentiras
que ahogan sin soga,
que ahogan sin agua.

Bellas adulaciones en bocas cercanas
vacías de sentimientos, llenas de engaño.
Huidizas miradas de ojos rasgados
que no se cruzan, que se ocultan.
Promesa de corazón yermo y baldío
como tierra labrada en desiertos fríos.
Chaquetas de viajes de conveniencia
con billetes de ida y vuelta,
con bolsillos sin fondo cierto.

Exquisitos manjares sobre bellos manteles
ofrecidos en ágapes de reyes
abrasando confiadas entrañas
envenenando mentes amigas.
Llamadas en distancias lejanas
cuando todo viene de cara,
silencios y gritos ignorados
cuando se derrama lágrima,
cuando se parte el alma.

Cuídame de mis amigos
que yo me cuidaré de mis enemigos.

acróbata

No hay comentarios:

Publicar un comentario