miércoles, 17 de marzo de 2010

Hipocresía


Siete vidas tiene el gato,
¿Cuántas tengo yo?
He quemado unas cuantas persiguiendo
la quimera de falso cartón de creer
en la conveniencia de la sinceridad.
Y las pocas que me puedan quedar
las voy a seguir quemando igual.
Entre vapores de vidrios de colores
ahogo a veces estos sin sabores.
Amargos aromas que me produce la falsedad
de vivir la gran mentira de sonreír
aunque este triste y no quiera estar aquí.
Mentira de remar al son de la corriente
cuando me enoja el destino final
al que me lleva esta barca de conveniencia.

A veces para sobrevivir,
o por nuestra cobardía,
o que sé yo,
nos arrimamos al sol que más calienta
aunque la autoestima se nos derrita
y por dentro seamos
un iceberg a la deriva.

A veces la hipocresía nos habita,
no es plato de buen gusto
el morder este anzuelo
con el que no estamos a gusto.
Pero el miedo al rechazo
es perro listo y sabe donde morder.

Somos esclavos de nuestras mentiras
pero también lo somos de nuestra verdades.
Nos debemos a los demás,
no siempre uno puede llorar
cuando su alma grita en silencio.
Son las lágrimas más amargas
las que no se dejan salir.
Otras veces no debemos sonreír
no es el momento ni el lugar.

Entre el cielo y la tierra
nada se puede ocultar.
¿Quién no se plega a las conveniencias?
¿Quién no es a veces hipócrita?

acróbata

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