domingo, 14 de marzo de 2010

El Juego



Aún en tu presencia me tiembla
el alma de la impaciencia
de querer ser señor y guía
de tu corazón libre como
el dorado sol del mediodía.

Eres libre como el verso suelto,
un rayo que escapa del acomodo
de la tormenta prevista
en la pradera del mar otoñal.

Como bicicleta escalando
en mar abierto de abril
las olas de la adversidad,
un loco amarrando nubes
en lo alto de la tempestad
me siento yo tras de ti.

Cuando te tiento como
demonio a la caza
del comercio del alma
sonríes con labios de seda
a mis enamorados ojos,
que en tu presencia
solo ven arcoiris de diamantes
rodeando tu ansiada figura,
que palidecen ante la belleza
de diosa del olimpo
que me regalas
para exquisita tortura
de mis extasiados sentidos.

Que juego más pasional,
yo perseguir tu amor libre
que no se deja apresar,
tú permitir y alentar
esta deliciosa persecución.
Para en el último suspiro
alzar el vuelo y desde lo alto
de tu templo de belleza irreal
darme un hermoso estímulo
para continuar en este juego
de perseguidor perseguido.


acróbata

No hay comentarios:

Publicar un comentario