martes, 9 de marzo de 2010

El Arte

Una de las diferencias que más nos separan del resto de los animales es nuestra hambre de espíritu. Esto queda reflejado en todas las manifestaciones artísticas que realizamos pasiva o activamente. Nuestro alimento del alma es el arte.
¿A quién no le gusta alguna representación artística? ya sabes: Música, Pintura, Literatura, Cine, etc.

Biológicamente hablando no tenemos necesidad alguna del arte, pero todos sabemos que ninguna sociedad, ni ningún ser humano sería capaz de vivir sin alimentar su espíritu.

Por todo esto referido anteriormente no es de extrañar que todos los totalitarismos, que por desgracia sufrimos, intenten acabar o por lo menos controlar todas las manifestaciones artísticas que tienen lugar en su ámbito de actuación. Los primeros que han sido represaliados en cualquier dictadura han sido los artistas. O se han plegado a las exigencias del dictador de turno o ya se sabe las alternativas que les han quedado, con suerte el exilio o aún peor el paredón.

Una de las primeras actividades que realiza cualquier ser humano cuando ya ha cubierto sus necesidades más básicas es demandar o producir arte.
No siempre buen arte pero al fin y al cabo entretenimiento para mantener saciado su otra hambre, la intelectual.

Todo esto por supuesto que lo saben nuestros gobernantes y buen uso que hacen de ello en su propio provecho. Baste como ejemplo lo que pasa casi todos los domingos con el futbol. Que para mi más que un deporte y por lo tanto una manifestación artística, es un puro y duro control de masas por parte de nuestras autoridades. Para con ello tener la mente del pueblo llano ocupada en esta falsa rivalidad y de esta manera no se pare a pensar en cosas que no interesa que piense. Claro que este tema da campo para otras muchas reflexiones.

Como reflexión a todo esto me quedo con el hecho de que una sociedad que empieza por controlar o prohibir cualquier manifestación artística está intentando coartar la libertad de sus ciudadanos y se aproxima inexorablemente a un totalitarismo.

Con esto no quiero decir que cualquier obra de arte es valida. Si dicha obra impide la libertad individual, hace apología de la violencia, daña la imagen de cualquier persona o entidad democrática no debe considerada como arte.
Por lo tanto no debe ser defendida su libertad como tal. No nos engañemos el que utiliza la violencia e impide la libertad de los demás no puede ser considerado como un artista.

Un artista jamás iría contra la especie humana. Para que a alguien se le considere un creador tiene que tener principalmente una gran sensibilidad y por supuesto un amor inquebrantable al género humano, al menos yo lo entiendo de esa manera.

Finalmente solo me queda decir bien alto y bien fuerte:

“Si al Arte por el Arte”

acróbata

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