domingo, 7 de marzo de 2010

BOSQUES DE MI ALMA



He talado los bosques de mi alma
con mis propias manos
apilando la leña de mis voluntades
en la pira funeraria del dolor.
Prendo con fuegos de angustia
este montón de tormento
en que he convertido mi vida.
En esta noche oscura que me envuelve
con frío sudario de muerte,
bajo cielo sumido en llantos de pena
contemplo con ojos vacíos
la hoguera que arde y no quema.
Que calcina con llama roja y fría,
que derrite voluntades y esperanzas
de helados desiertos de mi alma.

De esta pira con brasa incandescente
con cenizas de cristales de luz blanca,
luz que alumbra y guía mi camino
renaceré con la fuerza del león.
Como vuelo de cóndor sobre los páramos,
páramos solitarios y helados de los Andes,
cumbres sagradas de hielos y fuegos,
sierras misteriosas de bruma y selva,
sobrevolaré el horizonte hacia occidente.
Vuelo en llamas de resurrección
hacia el ocaso de este dolor,
hacia el inicio de una nueva vida.

Una nueva primavera florecerá en mí
llenándome de pensamientos frondosos como robles,
de sombras donde cobijar angustias.
Con vereda de álamos blancos
para apacentar mi alma,
con pinos de semillas ígneas
para soportar los incendios de mi vida.
Plantaré jardines de flores salvajes
para engrandecer y embellecer mis sentidos.
Un nuevo bosque de pensamientos y voluntades
brotará de mi alma renovada.


acróbata

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