jueves, 13 de diciembre de 2018

Encaje de bolillos




Ha pasado tanto tiempo por aquí
estar por estar, ser y no ser
el cajón de los calcetines sin calcetines
un viejo calendario de cuando cayó la bomba
postales de lugares jamás pisados
hojas de libreta sueltas, arrugadas
hechas una bola
los lapiceros quebrados
las cartas que nunca fueron escritas
pedazos de fotos
sus trocitos como un rompecabezas
en la cabeza rota
monedas sin valor, fuera de curso
un antiguo paquete de tabaco
cigarrillos secos, amarillentos
esturreados
alguno aún mostrando la huella roja de labios
un mechero con la carga a medias
al que le falla la piedra
esa novela que continúa inédita
dos casquillos de bala
el inconfundible aroma de disparos al aire
días en balde, noches para olvidar
tanta historia persiguiendo un mejor final

Nos han pasado demasiados años por encima
silenciados, a la sombra, encerrados
con los despojos del recuerdo
de lo que pudo ser

pero no sufras
quizá solo ha sido una vida más
u otra de menos
no sé

y al salir afuera te pregunto
qué nos hemos perdido

y qué no


acróbata

domingo, 29 de julio de 2018

El legado de un hombre





Esta costumbre de caminar
descalzo
en los crepúsculos
justo en la frontera que ni es del mar
ni de la tierra

y la huella que no borren las aguas
ya lo hará la noche

Confundir mi sombra con el mundo
en sombras
solo es cuestión de pasos
y tiempo

la intención nunca fue otra
que alcanzar el horizonte


acróbata





sábado, 26 de mayo de 2018

Los mordiscos en el acero




No mellar el alma del acero

dar constantes pasadas a la hoja
afilar lo romo
buscando el brillo pez de la escama vieja
bajo la luna

y repito:
no mellar el alma del acero

Supongo que habrá quien lo consiga
aunque de continuo se me presenta idéntica duda

qué carne cortan, ¿la de su historia
o la paja del muñegote
que toman prestado del muestrario
de la quimera?

mis puñaladas mellan al hueso
y son mis huesos
mordiscos para el acero

y todas sus almas


acróbata




viernes, 20 de abril de 2018

Horas de celebración



El cerrojo
como el último botón a desabrochar de tu blusa.

Ya las ventanas abren sus brazos
al crecer de las horas.
Y con ellas la luz desnuda
besando el temblor
de mi carne en sombra.

Qué placer el salir de lo oscuro y su mirada.
Pero no demoremos más
el regreso.
Volvamos al nudo de sábanas
a deshacernos de nuevo.

Y todo por celebrar la vida
su maravilla azul
y esta sed de labios que no cesa.


acróbata




martes, 19 de diciembre de 2017

El secreto peor guardado




El 1 de octubre de 1984 lloré
como nunca antes había llorado
lloré un río, un mar, todos los océanos
lloré solo, en silencio, con rabia y compartiendo
lágrimas cercanas
lloré
hasta que me creí yermo
completamente seco de más aguas amargas

yo creía, estaba convencido
que lo hacía por ella

y sí, por ella
por la segunda y definitiva ruptura
del cordón umbilical
que nos anudaba como madre e hijo

lloré por ella
y sin duda, también por mí

aunque eso se ha encargado el tiempo
todo este tiempo
de hacérmelo saber


acróbata