miércoles, 24 de mayo de 2017

You could be mine




Despierto con un gato rubio dándome cabezazos. Me desperezo. Me rasco donde pica. Una meada. Aseo rápido. Hoy vaqueros y camiseta oscura (qué novedad), zapatillas y calcetines tobilleros. Café sin más historia. En la tele hablan del tiempo: sol y nubes, viento del oeste, nada de lluvia, las temperaturas al alza, lo de siempre. Las llaves. La cartera. El móvil. Y con un beso leve y un sayonara baby, ya abriendo la puerta de la calle. El ascensor averiado. La luz parpadeante. Bajo caminando los sesenta y tantos escalones. Saludo a un vecino. Otro contesta con un gruñido que interpreto como hola. Y por fin fuera, respirando los humos tóxicos del mundo: Babilonia, hijadeputa, recíbeme, también hoy, como me merezco.






acróbata

miércoles, 3 de mayo de 2017

Oveja negra



Sé que nunca le voy a convencer
así, escribiendo
y mi única fuerza si
alguna
aquí, en la palabra

porque no lee, ni falta
que le hace
y sus hechos son gestas de héroes
sobre las aguas
donde no hay huella
ni historia
que resista siquiera una marea.

Ya no me causa tristeza
(solo malestar)
quizá una poca por él

esta orfandad de espíritu
también
desde tiempos lejanos.

La oveja negra en realidad
es blanca
en un mundo de lobos.





acróbata


lunes, 1 de mayo de 2017

Algo que contar



36 años, tu edad. En silencio, con todo por contar, o casi. Y solo frente al espejo, en una desapacible tarde de otoño, un hombre vestido con ropas de mujer: el cabello largo, algo más rizado que lo tenías tú, el rostro apenas maquillado y una blusa verde a juego con la mirada.
Porque quería verte, volver a verte de nuevo. Pero no, mamá, tú eras mucha mujer y yo soy un hombre de los pies a la cabeza sin el más mínimo atisbo de feminidad en mis rasgos o maneras.
Allí de pie, mirando el reflejo grotesco y ajeno, absurdo hasta decir basta, que indolente me devolvía el cristal de aguas mansas y profundas, supe de inmediato donde nunca más te buscaría.
Me senté desnudo en un rincón, con el maquillaje corrido por las lágrimas, el corazón encogido, y comencé a escribir, a escribirte.
Aún no he parado.


acróbata


domingo, 15 de enero de 2017

Oda a la monotonía




Monotonía, qué haría yo sin ti
te digo
mientras tus uñas arañan la piel de mis brazos, pataleas, tus manos buscan librarse de este inmortal cariño, y unas simpáticas burbujas escapan de tu boca sumergida bajo las aguas revueltas de la bañera.
Respira hondo, mi amor: ahora, rápido, vuelve a tomar aire para treinta segundos o tres horas, que en nada regresas adonde estabas: esa sorpresa, esta improvisación.
¿No lo ves?, todo es por darle emoción, para que sepas que no todo el mundo se encierra en tu aliento. Hay más pulsos, muchos más, fuera del corazón monocorde que late en nuestro pecho. Anda guapa, compárteme un secreto, sí, también debajo del agua: te amo casi tanto como te odio, o al revés. Mas nunca te mataría por falta de algo, tampoco de aire; quizá de exceso sí. ¿Morirías entonces feliz? No contestes, respira.




acróbata


miércoles, 11 de enero de 2017

ADN




Ensuciarte, con mi relente de luna
―blancos también mis ojos
vueltos al infinito―
tu vestido rojo de fiesta
porque no nos dio tiempo
(ni quisimos)
el quitarnos toda la ropa

también es amor.



acróbata